Archivos Mensuales: enero 2013

Observar a la gente.

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No sebo ser la única que se entretiene observando a la gente: caminando por la calle, viajando en el tren, colectivo o subte, en una sala de cine antes que empiece la película, en la cola del supermercado, en la sala de espera del médico, en una plaza, y otros tantos escenarios cotidianos…

Hay de todo: gente que habla sola, gente que trata de disimular los movimientos que le provoca la música que escucha a través de unos auriculares, gente apurada, que pasea, que mira vidrieras, que habla por celular a los gritos, que está de mal humor, que ríe a carcajadas, que lee un libro, que también observa descaradamente a otra gente…

Es divertido tratar de imaginar cosas de esa gente: a dónde va, de dónde viene, si esa persona con la que viaja es su hermano o algún amigo, si estudia, si trabaja, qué tipo de música estará escuchando, con quién estará mandándose smss de manera compulsiva, qué estará pensando…

Es increíble saber que cada persona es un mundo, y que jamás han existido ni existirán dos personas iguales. Es increíble y maravilloso. Es una sorprendente obviedad…

Lo que toca, toca.

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Patriarcal, matriarcal, numerosa, reducida, convencional, disfuncional, democrática, autoritaria, liberal, de sangre, ¨del corazón¨… la familia no se elige. Lo que toca, toca.

Todos tenemos a alguien con quien evitamos relacionarnos mientras se pueda, alguien con quien nos sentimos absolutamente identificados, esa persona que justifica ese algo de tu forma de ser, esa persona a la que no quisiéramos parecernos algún día…

La mayor parte del tiempo se trata de adaptarse, acostumbrarse, aceptarse, adecuarse, tratar de quererse, tratar de sanar diferencias, limar asperezas… pero hay veces en las que, por mucha voluntad que se ponga, esto no puede lograrse. Y no por falta de ganas, repito, sino por cansancio. Por demasiados intentos fallidos…

Lo que toca toca. Pero no por eso hay que condenarse.

 

Así que estás en la friendzone… (¨Es que no te has dado cuenta de lo mucho que me cuesta ser tu amigo…¨ )

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Si hay una palabra que se usa demasiado últimamente es esa: friendzone. Y si bien este límite entre la amistad y algo más es algo que ha existido siempre, parece que cada vez nos resignamos menos a permanecer en esa ¨zona-amigo¨, mientras pueda hacerse algo al respecto.

Aclaremos que quien dice estar en la friendzone es la víctima en cuestión, ya que el victimario no parece darse cuenta de que morimos por ser algo más para esa persona. Entonces nos desquitamos escuchando canciones que nos hacen reír y llorar a la vez, escribiendo miles de indirectas en Twitter para esa persona, y dándole Me gusta a todo lo que nuestro amor secreto escribe en Facebook.

Somos así, cada vez más testarudos e incapaces de asumir la cruda verdad: para esa persona,  somos incogibles. Y es así, aunque suene crudo y ordinario. Porque podemos ser todo lo demás: amigos, confidentes, el hombro para que llore y más, mucho más. Incluso alguien con quien caminar de la mano o salir a cenar una noche de lluvia. Todo menos eso.

Entonces sufrimos cuando nos cuenta que ha conocido a alguien especial, y nos alegramos en silencio cuando descubre que ese alguien especial ¨resultó ser una basura¨. Sufrimos cuando vemos que llora por una persona que no somos nosotros, pero nos alegramos porque nos deja conocer todas sus penas, sus alegrías y sus secretos. Y así muchos etcéteras que quienes hemos estado en este lugar conocemos muy bien.

Y somos así de patéticos. A veces podemos llegar a ser tan obvios que nuestro amor imposible (Ok. No puede sonar más triste.) llega a sospechar algo. Y ahí es cuando las cosas se salen de eje: miradas que duran más de lo normal, alguna caricia innecesaria, y seguramente uno de esos besos que hacen que la persona confundida se plantee la continuación (no me gusta decir destino) de la tierna amistad forjada durante todo ese tiempo.

A uno la amistad llega a importarle poco y nada, entonces aprovecha la confusión del otro para intentar robar algo más. Bastante miserable, si. Pero después de tanto tiempo de haber cuidado el bienestar del otro, aprovechamos cualquier instante de debilidad para atacar…

…Y ahí es cuando se pudre todo. Intentás robarle otro beso y te frena con un ¨Pará pará, ¿Qué hacés?¨, pero se te queda mirando a la vez con esos ojos que te matan. Y entonces te confundís más, y te ponés a llorar como idiota. Y cometés la grandísima pelotudez de decirle que es el amor de tu vida, que querés casarte con el/ella, que siempre odiaste a todos sus ex y quién sabe qué otras barbaridades que lo único que hacen es espantar más al otro.

Lo último que atinás a hacer, antes de decirle en broma (!) ¨¿De coger ni hablar entonces, no?¨ es salir corriendo sin rumbo y jurarte no ver más a esa persona. No sabés qué es más fuerte: si la vergüenza, la risa (Me río para no llorar),  o el inevitable llanto que viene luego, cuando asumís lo bajo/patético/desesperado/egoísta de tu actitud.

Como para que no digan que el amor te vuelve bastante pelotudo…

Y es más que obvio que la otra persona va a tratar a toda costa de localizarte. Y es más obvio que, a pesar de toda cosa que te pueda causar volver a verlo/a, vas a hacerlo. Porque aún estás bajo los efectos del amor, claro.

Lo que sucede luego depende de cada par, aunque generalmente el pobre enamorado termina conformándose con mantener la amistad, para luego recordar ¨el episodio¨ entre risas, como si nada hubiese ocurrido (?)

Nadie sabe lo que pasa más allá del luego, quizá con el paso del tiempo. Porque hay cosas que parecen imposibles hasta que suceden…

¿Será cuestión de arriesgarse más…?

Wind of change…

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No sólo cambiaste, sino que sos alguien completamente diferente a quien creí conocer alguna vez.

Cambiaste todo: desde tu forma de vestir hasta tu manera de hablar. Tus preocupaciones son ahora otras, al igual que tus metas y tus sueños. Quienes te rodean son personas que antes jamás hubieses querido a tu lado. O quizá si, pero nunca lo habías asumido.

De repente escuchas música que antes hubieses ignorado, y lees libros que jamás hubieses abierto. Hasta tu andar es distinto. Más… confiado. Hay veces en que tus  vecinos no te saludan porque no te reconocen. Hay momentos en los que simulás volver a ser quien eras… y ahí es cuando todos te miran extrañados.

A veces pronunciás palabras que quién sabe de dónde sacás. A veces decís cosas que saliendo de tu boca se ven extrañas. A veces me desconcertás.

Pero te miro a los ojos y veo a esa persona que una vez conocí. Esa que, por mucho que haya cambiado, sigue teniendo esa mirada… 

Saber elegir (?)

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A menudo te aconsejan que sepas elegir: una buena carrera universitaria, una buena casa, un buen grupo de amigos, una buena pareja, un buen empleo… Como si las cosas fueran descifrables a simple vista. 

No quiero desligarme de responsabilidades ni mucho menos. Pero es molesto cuando te dicen ¨Esta vez fijate bien, porque la anterior…¨ Como si no fuese bueno pegarse algunos golpes para aprender de las cosas. 

Hay que ser muy hábil para saber elegir. Las cosas no son tan simples a veces…

De la A a la Z: ¨S¨ de Sensaciones.

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La sensación que te producen una canción… Esa canción. La sensación de ese abrazo, de ese beso. La sensación que te produce esa voz, entre todas las voces. Esa sensación que te produce… ese mensaje de texto, ese e-mail, ese tweet, esa carta…

La sensación de cercanía, aún en la distancia. Y la sensación de distancia en la misma cercanía. La sensación de tenerlo todo teniendo tan poco…y la sensación de estar vacío teniéndolo todo.

La sensación de querer gritar… en silencio. 

 

De la A a la Z: ¨R¨ de Recuerdos.

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De esos que hacen mal. Que te roban la sonrisa durante el día y el sueño durante la noche. De esos que te hacen cuestionarte todo, desde lo que hiciste hasta lo que podrías haber -o no- hecho. De esos que te amargan y te sacan algunas lágrimas.

Y de esos que cada vez que acuden a tu memoria te sacan una sonrisa… aún en los peores momentos. Esos recuerdos que, compartidos, son mejores. Esos que con el paso del tiempo logran ser más que los malos, porque se componen en su mayoría de las pequeñas cosas de cada día…