Love is in the air…

A pocos días de San Valentín ya se empieza a percibir el ambiente de una festividad tan adoptada como absurda (según mi punto de vista, claro).

Al igual que en el día de la madre, del padre, del amigo, incluso en los cumpleaños, la gente parece no darse cuenta de que, además de estos días en cuestión, hay otros 364 para decirle ¨te quiero¨ o hacerle un regalo a alguien.

No voy a ser hipócrita, yo también me adhiero a estos días para saludar a alguien o ser saludada, pero una cosa es la normalidad y otra es el exceso. Y es el exceso lo que me molesta. 

Y no lo digo desde el lugar de resentida-sin pareja-odia hombres- anti amor. Nada que ver: no soy resentida, tengo pareja, no odio a nadie y con el amor está todo bien. Quizá sea mi naturaleza introvertida, puede ser…

Conozco a una persona a la que le gusta comparar todo con todos. Tengo La Dicha de conocer a esta persona hace tiempo, por lo que su actitud ha acabado por cansarme un poco. Pero iré al punto, y es que, mientras a esta persona le encanta hacer alarde de su extra cursi- demostrativa- desinhibida pareja (disculpen los compound nouns, pero hoy me siento inglesa. Ah bué…) a mí me da risa el hecho de que siento vergüenza ajena.

14 de febrero. Fecha en la que veo a la gente como parejas de pavos reales, a ver quien luce más hermoso, quién compra el ramo de flores más grande, quién escribe el tweet más meloso, quién dedica la canción más romántica (que finalmente termina siendo la misma para todos)

Una amiga me dijo une vez: ¨Que te regalen osos de peluche o flores es muy genérico, prefiero un CD o un libro¨. Yo voy más a lo simple. Yo digo que cambio el ramo de flores más grande del mundo por una canción dedicada en el momento menos pensado, la salida más cara por un paseo improvisado… creo que se entiende el punto. ¿Ven que, a mi modo, soy cursi?

Que se entienda: el pasado 14 de febrero lo pasé en casa, y una hora en el consultorio de la psicóloga. Sí, estaba en pareja, pero lejos de molestarme debo decir que lo pasé mejor que de cualquier otra manera.

Incomodidad es la palabra. Como cuando te dan un regalo por tu cumpleaños y tenes que abrirlo delante de quien te lo obsequia, listo para poner tu mejor cara por si no te gusta.

Porque prefiero salir cualquier día menos aquel en el que todos hacen lo mismo. Porque me gusta sorprender y que me sorprendan, y no esperar cosas determinado día. Porque soy así, y pobre de vos amor que te tocará pasar ese día conmigo. 

Entonces les diré: a los que están solos, salgan a reírse de los demás. A los que están en pareja y les gusta celebrar este tipo de festividades, que lo pasen lindo de la mejor manera. A los que piensan como yo, les mando un beso. A los que aprovecharán la fecha para salir en búsqueda de su otra mitad, ojalá la encuentren. A los enamorados del amor cuyo corazón ha sido pisoteado pero no pueden dejar de creer, a esos, los admiro más que a nadie.

Y me despido diciendo que, a pesar de todo, el amor es demasiado lindo. Soy cursi. Fin.

 

 

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