Viejos tiempos…

Veo a los chicos que salen del colegio secundario con sus buzos de egresados y al instante me puedo ver a mi misma junto con mis amigos, como hace ya cuatro años atrás. 

Por un lado sonrío con nostalgia, y por el otro no puedo evitar pensar que todos ellos son personas que poco y nada saben de lo que les espera dentro de unos años. Como si yo hubiese vivido muchísimo más que ellos…

Y pensar que en aquel entonces creía que aquello era lo mejor de la vida, algo que no quería que terminase jamás. Pensar que sufrí tanto cuando todo acabó… aunque por muy poco tiempo. Porque lo que vino después fue mil veces mejor 🙂

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Sacarse el disfraz (con el frío cuesta más)

Mi intención es sacarme este disfraz que, luego de tantos años llevándolo puesto, está comenzando a quedarme pequeño. Las costuras laterales están empezando a descoserse de tantas mentiras que han aguantado. La intensidad de los colores está empezando a palidecer, y toda la cosa en cuestión ya ha pasado de moda hace rato.

Porque hoy día esto de llevar un disfraz ya no se usa. Ahora todo el mundo está más liberado, tiene menos filtro. Y yo parezco ser una de las pocas personas que se resiste a mostrarse. 

La cuestión es que, justo en esta época del año, cuando el clima comienza a ponerse crudo, decido despojarme de toda cobertura externa a mi núcleo (mierda que soy rebuscada para escribir…) y me doy cuenta de que me cuesta horrores. Sin embargo, intento.

Como cuando cada vez que voy al mar y no quiero zambullirme de una sola vez en el agua, y comienzo a sumergirme de a poco, alargando el frío sufrimiento. Así, lentamente, me quito el disfraz.

Ya no pretendo agradar.

Guardianes de mi cordura.

Convengamos que a veces mi cordura parece irse de paseo quién sabe a dónde. Y es entonces cuando se me ocurren las cosas mas isólitas, las ideas más raras e incoherentes.

Menos mal que últimamente suelo compartirlas con quienes supe reconocer como los guardianes de mi cordura. Personas que se toman el tiempo de escucharme, interpretar mis locuras, buscar la mejor manera de hacerme ver las cosas con claridad y transmitirme sus puntos de vista. Menos mal…

Esa gente es la que he aprendido a valorar como se debe con el paso del tiempo. Personas que no cambiaría por nada ni nadie. Personas que, además de moderar  algunas de mis locuras extremas, saben compartir muchas de las otras 🙂

Llegó el momento de tener más cuidado a

Llegó el momento de tener más cuidado a la hora de hablar. De elegir mejor las palabras, de cuidar un poco más mis expresiones. Que no se note mi alegría efusiva ni mi tristeza ocasional cuando las cosas no suceden como quiero que -nos- sucedan.

Porque ahora todo podrá ser ser visto desde una doble perspectiva. Desde la normal, y desde la oculta…

Aniversario.

Acabo de ingresar a mi blog para publicar algo y me encuentro con este mensaje:
 
Happy Anniversary!

You registered on WordPress.com 1 years ago!

Thanks for flying with us. Keep up the good blogging!

 

Un año! Un año hace que me registré en esta página con la idea de hacer un poco de catarsis y compartir pensamientos. Obviamente no pude evitar volver a leer mis primeros posts: son del mes de Septiembre del año pasado, por lo que recuerdo haber comenzado este sitio algunos meses antes, para luego abandonarlo y retomarlo en dicho mes.

Puedo decir que algunas cosas han cambiado desde ese primer post hasta los del día de hoy. Pero la mayoría, quizá las esenciales, siguen siendo las mismas. Creo que para quien lleva su tiempo leyéndome no hace falta que las mencione. Y para aquel que no, no hace falta incursionar demasiado para reconocer mi motor de escritura.

De una u otra manera, este medio me ha resultado ideal como reflejo de lo que soy, para todo aquel que quiera saber un poco más de lo que pasa por mi mente, más allá de lo poco -y nada- que suelo trasmitir. Y aunque pueda confundirse con egocentrismo, diré a mi defensa que quien lee esto es porque quiere, y porque le interesa. 

A todas esas personas que llegaron acá por curiosidad o -las menos veces- por pedido mío les digo gracias por leerme. Y más gracias a los que me lo hacen saber a través de algún comentario acá o por otro medio.

No se qué hago escribiendo todo esto, como si se tratase de un discurso próximo a leerse en alguna ceremonia importante. Tan sólo creo que se debe a mi costumbre de hacer un balance de todo, cada vez que algo se termina (sea temporal o definitivamente).

Así que hoy, luego de un año entero, les digo gracias por leerme 🙂

 

Daughter of Rage and Love.

Quizá sea por eso que amo tanto como temo, y odio tanto odiar. Quizá sea por eso que temo hacer lo que hicieron conmigo.  Siento que hay una charla pendiente que nunca llegará. Y mientras tanto, sufro en silencio. Más de una vez derramé lágrimas que fueron ignoradas, más de una vez me enojé hasta sobrepasar el límite de mi razón. Todas esas ocasiones fueron recibidas como algo cotidiano, cuando en realidad no hice más que expresar el efecto de ese desamor permanente. Ese desamor mezclado con envidia y celos. Como si la culpa de todo hubiese sido mía. Como si no hubieses podido elegir, decir que no, hacer tu vida sin depender del amor de un hombre. Como si no existiese nadie más que aceptase lo que habías elegido para tu vida.

Me siento entonces hija del amor y del odio. Me se indeseada, al menos de tu parte. Y no son simples suposiciones mías, lo he oído de tu boca a lo largo de toda mi vida. No sabés lo feo que es eso. No sabés lo mucho que duele. Y aunque decirlo o escribirlo acá haga que parezca un asunto menor, es algo que cada día me hace sentir un poquito peor. Saber que no tengo un lugar en tu corazón como se supone que debería ser.

Y entonces no quiero seguir tus pasos, porque de hacerlo sería un monstruo. Entonces busco a alguien que me acepte con mis elecciones y mis ideas. Con mis planes y con todo lo que quiero -y no- para mi vida. Alguien que sea de verdad mi otra mitad. Alguien que no sacrifique sus cosas por mí, sino que quieras lo mismo que yo. Es difícil. Se que no soy como las demás. Me falta ese instinto que parece he nacido sin él.

Porque no quiero ser molestia para nadie más. Porque quiero que me amen como necesito, como nunca lo hiciste. Quiero ser lo más importante en la vida de alguien. Necesito un abrazo silencioso que dure desde el día de hoy hasta el último en que esté acá.

Porque si me faltó esa porción de amor desde el comienzo, quiero tenerla en el final.