Cuando ya es demasiado tarde para regresar… o entrar por primera vez.

Cuando decir andate a la mierda es tan satisfactorio como liberarse de ese sentimiento de lástima que te impide ser justa con las personas que te rodean.

Algún día querrás regresar y será demasiado tarde, porque la lástima está comenzado a transformarse en un sentimiento más crudo pero más claro. What goes around comes around, y el día que te arrepientas será demasiado tarde…

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Realidad.

-Casi puedo tocar el cielo con las manos- 

-La adrenalina no durará demasiado. Todo se desvanece…-

-No tenías que ser tan pesimista-

-Tan solo soy realista. Sólo puedo decirte que disfrutes del momento, porque no durará para siempre…-

Desde adentro.

 Crece. Crece cada día con la velocidad de una germinación y la fuerza de un roble. Me come por dentro, alimentándose de todo lo que hay en mí. Mis tristezas la fortalecen y mis alegrías la enfurecen, entonces me esfuerzo por permanecer en un estado de neutralidad imposible de lograr.

Se que ha estado dentro de mí desde el primer momento, sólo que por épocas supo ocultarse, disfrazándose de alegrías de rostros perversos. Como para mantenerse siempre presente, supuestamente camuflada…

Es increíble cómo me debilita tanto por dentro como por fuera. Se que mi cuerpo ya no es el mismo ni tampoco mis ideas. Se que la sombra que habita dentro de mí se expande cada día más, acomodándose a sus anchas en mi interior para no dejarme jamás. Y aunque mucho lo quiera, aunque mucho lo haya intentado, ya no quiero pelear contra ella. 

Es como si nada la conformase, como si siempre tuviese hambre de una parte de mí. Entonces se encarga de presionarme el pecho de manera imprevista, como si de un amamantamiento interno se tratase, succionando lo que encuentre a su paso. 

Realmente se siente como si estuviese dándole vida a un mostruo, con la certeza de que, luego de tanto tiempo llevándolo conmigo, se ha convertido en un amigo. O en algo que sentiría si perdiese. Como si, a pesar del mal que pueda causarme, no pudiese ni quisiese dejarlo ir.

Es desde adentro que todo duele, pero sabiendo que, en realidad, en algún momento comenzó desde afuera…

De vuelta (todo se repite)

Cada reencuentro es como volver a conocernos. Es como esperar a un completo desconocido, sabiendo que a pesar de eso todo saldrá bien.  Es sentir un nudo en el estómago, y un brinco en el corazón al verte llegar… como si fuese la primera vez.

Yo no se si es normal o extraño, sólo se que me hace querer salir corriendo a tu encuentro, aunque mi naturaleza detenga el impulso y me paralice por completo, como si tuviese los pies pegados al suelo.

Es volver a tenerte tan cerca y esquivar tu mirada, reírme de puros nervios o enmudecer como siempre, como nunca… para luego, después de unas horas o quizá días enteros, permitir que todo vuelva a la normalidad.

Raro es sentir tu mano en mi cintura seguido de un escalofrío. O tu mirada color fuego en la mía. Raro es aguantar las ganas de besarte para disfrutarlo más cuando ocurra, como si fuese a ser la última vez.

Es extraño volverte a ver. Y es hermoso lo que la distancia me hace sentir, más allá de la melancolía de no tenerte cerca…

Así somos (Yo, argentino)

Noticia del día en Argentina: ha fallecido Renzo. Todos lo lloran como a un hijo propio, todos piden cadena de oración, todos opinan. Todos sienten ganas de correr a abrazar a sus hijos, como cuando ves una película en la que un perrito muere y te dan ganas de sacar a pasear a tu mascota.

Todos se sienten tristes, y el cielo nublado que cubre la ciudad parece aumentar este sentimiento de impotencia casi colectiva. Sin embargo, no puedo dejar de pensar que dentro de dos días, o quizá menos, todos se habrán olvidado del pequeño y estarán llorando a quién sabe quien. Como en su momento sucedió con Ángeles o Candela. Todos consternados hasta que aparece algo nuevo. Cual niño que juega con un juguete novedoso hasta que aparece otro mejor o más interesante y no tarda nada en reemplazarlo, por muy bueno que haya sido el primero.

Lo peor (desde mi punto de vista, claro) son aquellos que invaden redes sociales con mensajes de respeto y más pedidos de cadena de oración dirigidos hacia los padres del niño. Me da la impresión de que, más que tratarse de un verdadero sentimiento o muestra de respeto, se trata de una manera de -por más miserable que suene- ganar la aprobación ajena. 

No voy a meterme en cuestiones religiosas. Más que nada porque respeto las creencias ajenas como estilo de vida o manera de estar en paz con uno mismo. Pero no puedo dejar de asombrarme con la gente que primero pide cadena de oración para que el pequeño se salve y luego para que descanse en paz. Puro conformismo que, si les parece consolatorio, no diré nada. Pero que si tengo que ponerme a analizar, me parece estúpido (me parece estúpido el hecho de creer en un ente que, suponiéndolo como pura bondad y justicia, sea capaz de permitir tantas cosas malas en el mundo, casi intercambiándolas por las buenas). Pero, como dije, no voy a meterme con esas cuestiones. No me interesa ofender a nadie.

Tan solo necesitaba expresar mi indignación ante este aspecto del gen argentino. Puede que otras culturas de otros países sean como la nuestra; después de todo, las noticias hacen que nos olvidemos de lo que acaba de pasar hace un instante para ametrallarnos la cabeza con otras novedades. Pero entonces, a no deshacerse en lágrimas y tristeza por algo que, dentro de muy poco tiempo, habremos olvidado.

Menos hipocresía, por favor.