Archivos Mensuales: octubre 2013

Al revés (padres).

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Lo sospeché hace un tiempito y hoy lo confirmo: he dejado de ser simplemente hija para ser hija-madre. 

He dejado de ser solo la interrogada para ser la que interroga. He dejado de ser solo la esperada para ser también la que espera…

…Como si abandonar la adolescencia se las hubiese trasladado a alguien mas, y así pensar/hacer/decir cosas que en su momento jamás hubiese imaginado.

Es preocuparse por saber con quién están, a dónde van, en qué gastan el dinero, qué han comido o qué piensan hacer de sus vidas en sus años futuros. Es querer que nadie les rompa el corazón, o tratar de que no se den la cabeza contra la pared… Como si yo debiese procurar algo que se supone sabido y conocido por alguien con muchos mas años vividos que yo.

Supongo que es inevitable para cualquiera…

Fin.

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Pocas cosas son tan inquietantes como los últimos minutos de una película o las últimas páginas de un libro. Esa emoción contenida que no se sabe en qué va a desencadenar, dependiendo del curso que tome la historia, ya sea para bien o para mal…

Una risa o una lágrima que le dan cierre a lo que fue una idea gestada y luego parida por alguna mente creativa y soñadora. 

Fotografías.

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Llevaré conmigo unas cuantas fotografías. Imágenes de lo que he sido y de lo que he vivido. Colores perdidos en el tiempo y rostros inmortalizados en un poco de papel. Llevaré conmigo unos cuantos recuerdos que pondré al alcance de mi vista para rememorar momentos cuando así lo desee. Los llevaré en mi bolsillo para cuando no los sienta cerca a pesar de la brevedad espacial que nos separará…

Partida.

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Bajé del tren y mientras caminaba esas redundantes tres cuadras sentí un nudo formarse en mi garganta. Inmediatamente no supe si hacía frío o calor, no supe qué llevaba puesto ni qué día era. Sólo supe que disfruté de esa breve caminata como nunca lo hice. Quizá porque la supe como una de las últimas. 

Traté de aprovechar el breve recorrido para pensar en otra cosa y aliviar el malestar, pero todo lo que me rodeaba no hacía más que aumentar ese sentimiento de desarraigo.

De repente todos aquellos años transcurridos se me antojaron tan ligeros como la aguja del reloj que marca los segundos: veloz, imperturbable, cruel. Y supe que, si bien nada volvería atrás, lo que vendría podría ser mejor que todo lo que había pasado. Pensé que aquello era una oportunidad de remediar cosas, pero aquel pensamiento no hizo más que potenciar mis sentimientos.

Llegué a destino no sin antes ponerme una máscara de ¨Todo bien¨ pero el engaño no surtió efecto. Quizá sí en los demás, pero no en mí.

Se que mañana los días comenzarán a correr veloces…