Carnada.

Arrojó el anzuelo a las aguas con su mejor carnada.

Cuando empezó a sentir el pique recordó que no le gusta pescar.

Juntó su caña, su cesta de mimbre, la lona a cuadros sobre la que se sentaba en el césped bajo algún árbol y se marchó sin rumbo hasta sentirse cautivada por un mar mas claro.

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