Archivos Mensuales: noviembre 2015

Estándar

El cuerpo tantea la oscuridad, tambaleante. Pisa inseguro el suelo mas firme que se haya construido jamas; acaricia paredes lisas, tibias.

El cuerpo gira sobre si mismo y cada tanto avanza un paso, para luego retroceder dos. El cuerpo busca pero no encuentra,

no encuentra…

no.

 

No existe mapa que guíe a este cuerpo errante, a este alma desintegrada que desparrama migajas donde quiera que pisa. Tu voz ya no se oye tan clara, se confunde con la de alguien mas. Tu silueta casi termina por desaparecer en este cuarto oscuro, donde no eramos mas que nosotros dos.

Estoy perdida entre cuatro paredes y no quiero encender la luz.

 

 

Estándar

Lindo es que te muevan las estructuras, que te derriben los supuestos como si de un castillo de naipes se tratase. Lindo es que te den vuelta la realidad, que te reinventen, que te moldeen un poco (sin perder la propia arcilla). Lindo es que te dibujen una sonrisa con el dedo, que te desnuden lo intrínseco que se lleva oculto. Lindo es saber que no se sabe del todo.

futuro.

Estándar

lluvia inerte, seca, dura.

lluvia sagrada punteando mis hombros, sosegando mi cabeza vertiginosa

dulce lluvia devolviéndome a la realidad de manera cruel,

nombrándote en cada gota.

lluvia incesante, soleada, calurosa,

sudada.

lluvia estival, repentina y eterna una vez liberada.

mis pies agitando el polvo tras mis pasos lentísimos, cruzando cierto puente de la avenida Figueroa Alcorta.

los rayos potentes al otro lado de un monumento, y un destino al final de unas escalinatas eternas.

nuestras almas finalmente reunidas, nuestros cuerpos ovillados bajo un cielo mágico. los ojos sorprendidos, demasiado abiertos; no se nos escapa un parpadeo.

confesiones y mas confesiones esperando un alba que nunca va a llegar.

Porvenir.

Estándar

El día a día como única certeza. Tu mano en la mia o al revés, indistintamente. El cielo urbano escatimando estrellas para que nosotros las inventemos a nuestro antojo: brillantes, fugaces, de colores. Los pasos pisando huellas ya andadas, para que el paisaje se vuelva mas significativo con cada vuelta. Sitios bautizados en el inconsciente, para que el porvenir los vuelva maravillosos o deprimentes (y esa es la gran duda). El porvenir incierto, aunque lleno de mejores deseos, como un infante yéndose a dormir con su primer diente de leche caído escondido debajo de su almohada.