Apenas llegás y ya te estás yendo

apenas si logro sonreír(te) un poco

Apenas que me peino el pelo, que me maquillo un poco

apenas que te das cuenta si río o lloro

Apenas que me despierto cada mañana, 

apenas si te sigo el andar

apenas si tengo ganas de caminar, correr o saltar

apenas si tengo alas

y es que ya no quiero volar.

Y es que cada día me pregunto ¿Hasta cuándo con este mundo?

¿Hasta cuándo con mis abrazos pegajosos,

con mis lágrimas que te inundan

con mis celos y mis enojos?

¿Hasta cuándo con tu apariencia,

hasta dónde con mi conciencia?

¿Hasta cuándo el no entenderte

por vivir intensamente?

No puedo creerte nada

porque tu mundo no me pertenece…

 

Paisaje urbano tan subestimado

amado por sus formas, sus luces y sus sombras

sitio de encuentros a toda hora,

aunque sabemos que de noche todo nos hiper-asombra.

Sentados en una escalinata eterna,

el sol nos sorprende en duermevela.

Somos dos, como uno, perdidos en el mundo

Somos todo lo que siempre soñamos,

hasta que por fin nos despertamos.

Perseguimos aves, nos desperezamos

el resabio del alcohol nos tiene atados

Nos miramos como siempre

a lo largo de tantos años

A lo largo de tantas vidas,

donde fuimos y donde estamos.

Te encuentro aún más sabio

como si hubiésemos fumado engaños

Me dejás por un instante a un lado

para volver con los pies atados.

 

 

 

¿Cuánto tiempo debe pasar para transformar un capricho en deseo real?

¿Cuánto tiempo para que mirarte no sea un espejismo, para que no quemes cuando te abrace?

¿Cuántas versiones de mí misma debo intentar para que elijas una y la adores para siempre?

¿Cuántas veces tengo que decirte que no te quiero para que la psicología inversa te imante a mis manos?

Cuántas veces, me pregunto, y me respondo con un mantra agónico que nunca acaba de perecer:  ¨Mientras viva, por siempre…¨