Niños duelo

(in)sensibles, ansiosos, expectantes

lo sentís como yo lo siento

y como todos condenan.

Puede ser un final pero para nosotros un comienzo

una condena merecida

una resolución precipitada,

liberadora,

dramática.

La desaparición al menos física

pero espiritualmente dolorosa

porque no mueren nunca quienes nos marcan

pero si sus voces,

de a poco sus rostros,

aunque nunca sus mandatos, sus ideas.

algo permanecerá, siempre.

Ruego que el tiempo no nos trastorne,

porque entonces nada tendrá retorno…

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Ya lo creo que estaba bien segura

cuando todo lo que necesitaba era despedazarme.

Y se muy bien que tu intención era proyectar

odio propio transformado en amor enfermo.

Se también que ni todo el alcohol del mundo podrá matarte

porque a pesar de todo algo te mantiene (te ata?) acá.

Y no era yo

ni por asomo

A pesar del tiempo mutilado

de las risas vomitadas a la fuerza

a pesar de los porros catárticos tan oscuros como graciosos.

Y esas canciones mal entondas

y esos ratos televisivos entre sábanas

que nos envolvieron tantas veces como a dos hermanos huérfanos

que desean, muy en el fondo, tocarse

pero saben que está mal…

Nubes.

Siguen corriendo las nubes esa carrera hacia ninguna parte.

Se empujan y entremezclan, se forman y se deforman

Tientan al Sol desde lejos pero para mí tan de cerca

amenazan un poco pero nunca regresan

Encapotan el cielo y se ven tan grises

y tiñen con su color a una ciudad entera

Puede que esta noche no me dejen ver la Luna

y puede que mañana ya no estén más ahí

(al cielo, me refiero, porque de todas formas siguen habitando mi cabeza, como su reflejo en tus ojos cuando te hipnotizabas por ellas)

 

Te amo la mente.

Soplá mis alas con dos palabras

hinchame el ego y un poco las pelotas

que no tengo

provocame risas catárticas que tan bien sabés hacerlo

proyectame fuerte,

tal como me ves y yo no imagino.

Decime cosas lindas que a vos te las creo

Esquivame la mirada cuando yo te observo

y viceversa.

 

Podría coquetearte la vida entera…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Un medio para un fin”

Me lo dijo una amiga y en breves palabras es la mejor síntesis que tuve hasta ahora acerca de lo relativamente desagradable y “obligatorio” que tengo que vivir. Tratar de dejar todo donde corresponde, si, fácil de decirlo pero no de hacerlo, pero mi cajonera de problemas está llena y solo deseo que con el último el cajón se atasque y no se pueda abrir más, dejando toda la mierda en su interior.

“Un medio para un fin” simplifica las cosas, las descontractura. Una premisa más relajada y menos pretenciosa que todas las demás (al menos no me involucra de forma directa)

Un medio para un fin que quizás no era el indicado. Si, seguramente sea eso…